Películas
En Cartel
Usuarios
Enlaces

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

T

U

V

W

X

Y

Z

NADIE SABE NADA DE GATOS PERSAS

Valoración: Buena

por ANA

01/05/10

Dirección: Bahman Ghobadi

Reparto: Negar Shaghaghi, Ashkan Koshanejad, Hamed Behdad, Hichkas, Hamed Seyyed Javadi

Bajo el régimen político imperante en Irán actualmente, la música, si no es religiosa, es ilegal. No puede tocarse libremente y ser músico, pertenecer a un grupo, asistir a un concierto, está penado con la cárcel.

Bajo el régimen político imperante en Irán actualmente, no está permitido sacar perros ni gatos a la calle. Pueden tenerse, pero no mostrarse en público. Pasear un animal doméstico por la calle, es ilegal.

Perros, gatos y músicos de Irán comparten espacio en las casas y en los sótanos, dónde nadie los vea ni los oiga. Pero están, y ladran, maúllan, tocan instrumentos y cantan. Y hay quien los ha visto y oído.

La última película de Bahman Ghobadi (y será la última que seguramente ruede en Teherán) director de la inolvidable “Las tortugas también vuelan” nos pone al corriente de esa situación en su país. Con ánimo de denunciarla probablemente, de anunciarla al menos, seguro.

Negar y Ashkan son dos jóvenes que acaban de salir de la cárcel. Son músicos y les pillaron en un concierto. Ahora quieren formar un grupo, conseguir pasaportes y visados y salir del país para tocar en Londres. Ayudados por Nader, un superviviente nato de las calles de Teherán, recorrerán el subsuelo de la ciudad donde se ocultan otros chicos como ellos, que insonorizan las paredes con mantas y cajas de huevos para que la música no se oiga y no les denuncien, que se arriesgan a ser arrestados y a recibir palizas sólo por tocar sus instrumentos o asistir a un concierto.
Sólo porque quieren cantar, rasgar unas cuerdas o golpear con unas baquetas-

A medio camino entre la ficción y el documental -la película está basada en hechos reales, los músicos son auténticos y la historia, excepto el final, ocurrió en la realidad - Ghobadi nos muestra otra parte de su país, lleno, como tantos otros, de buenos artistas con la salvedad de que, no es ya que no se les conozca fuera de sus fronteras, sino que no se les conoce ni a la altura de las aceras.

El gran hallazgo de la película, no obstante, es el personaje de Nader, interpretado por Hamed Behdad y protagonista de una de las mejores escenas, la de su interrogatorio al ser detenido. Otras figuras, como la de los ancianos encargados de falsificar documentación, la banda heavy que toca en un establo o los raperos que graban un vídeo en un edificio en construcción, añaden cuerpo a esta historia de música y represión. Puede que no sea grande pero es hermosa y en esos cien minutos de fotogramas hay voces que merecen llegar y ser oídas desde muy muy lejos.