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TENIENTE CORRUPTO |
Valoración:
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por ANA |
07/03/10 |
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Dirección:
Werner Herzog
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Reparto:
Nicolas Cage, Val Kilmer, Eva Mendes, Jennifer Coolidge, Fairuza Balk
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En 1992 Abel Ferrara dirigió una de esas películas que dejan al espectador con ganas de respirar y poco aire para hacerlo. En ella nos contaba unos días en la vida de un teniente de policía interpretado por Harvey Keitel con un grado de degradación física, ética y moral tendente a infinito. Católico de misa dominical y padre de familia, el teniente era adicto a drogas, alcohol y juego y la culpa y la búsqueda de redención aparecían en su vida desencadenadas por la salvaje agresión a una monja que le tocaba investigar. La sensación profundamente turbadora y desasosegante que provocaba “Teniente corrupto”, la árida puesta en escena con secuencias terribles y un abrupto final y Harvey Keitel en estado de gracia se combinaron para que se la considerara un revulsivo del cine negro y una obra maestra del morbo y la provocación.
Dieciocho años después, el productor que se quedó con los derechos decide quitarle el polvo y le encarga el trabajo a Werner Herzog. El veterano director alemán dice que no ha visto su predecesora, Ferrara declara sentirse como si le hubieran robado: sea como sea, el espectador de amplias miras sale ganando.
Herzog y una considerable dosis de mala leche han reinventado la historia y para ello la han reventado desde sus cimientos: donde había un hombre sin identidad ni pasado ni futuro, han puesto un nombre, unos apellidos, una historia y una vida. Donde había remordimiento, culpa y pecado han puesto vicio puro y duro. Donde había un “poli” malo han puesto uno pasado de vueltas.
Terence McDonagh, detective de homicidios de Nueva Orleans salva a una persona de morir ahogada en las inundaciones provocadas por el huracán katrina, consiguiendo con ello una lesión permanente y un ascenso. Un año después debido a la medicación para el dolor, se ha convertido en un adicto a la vicodina y a la cocaína pero cuando una familia de inmigrantes es asesinada, sus jefes le consideran idóneo para la investigación.
No es adecuado considerar esta versión de Herzog más “para todos los públicos”. Si bien es cierto que simplemente cambiando las noches neoyorkinas por el sol de Nueva Orleans se respira más a gusto y que Cage y Eva Mendes son nombres que pueden atraer a un público más amplio, la historia sigue siendo dura y oscurísima, todo el metraje y sobre todo el final destila mala uva. El espectador que venga atraído por la luz se decepcionará si cree que amanece cuando en realidad el sol se sigue poniendo y puede pasarle como al señor de mi izquierda, que se pasó la película preguntándole a su señora que se enteraba bastante mejor, todo sea dicho. Ni qué decir tiene que en determinadas secuencias alucinatorias “lyncheanas” (estupenda la del “baile del alma”) el caballero acabó completamente perdido.
A pesar de que algunas escenas son más que similares (¿De verdad no ha visto la primera?) Herzog ha conseguido mantener intacto el título de la película y lo que encerraba removiendo todas las piedras del original. Los fieles a Ferrara igual se tiran de los pelos, pero que no se les ocurra hablar de falta de talento.
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