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TIANA Y EL SAPO |
Valoración:
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por ANA |
07/03/10 |
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Dirección:
Ron Clements, John Musker
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Reparto:
(Voces): Anika Noni Rose, Bruno Campos, Keith David, Michael-Leon Wooley, Jennifer COdy
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Se sale de la proyección de Tiana y el sapo con la misma alegría que deja un reencuentro con viejos amigos, una sonrisa en los labios, un ritmillo en el corazón y las ganas de que se repita.
Y es que, con tanto “píxel” y “software” y tercera dimensión se nos empezaba a olvidar que los dibujos antes, se hacían a mano y no es justo que las nuevas generaciones no sepan que antes de que hubiera un informático ante una pantalla, había un dibujante, un lápiz y un papel sobre la mesa y todo el cuidado y el tiempo necesario para que cada película no sólo tuviera vida propia, sino alma.
Tiana y el sapo hace regresar por la puerta grande el dibujo clásico en dos dimensiones de la mano de Ron Clements y Jon Musker quienes, juntos o por separado, están relacionados con viejos conocidos como Los Rescatadores o Basil el ratón súper detective y con joyas como La sirenita o Aladdin.
Vale que El planeta del tesoro se les fue un poco de las manos pero es de sabios reconocer y aprovechar el talento de los veteranos, y John Lasseter que después de fundar Pixar y revolucionar la animación es ahora ejecutivo con mando en Disney, demuestra serlo manteniendo una sección en la empresa para apoyar el dibujo tradicional y gracias a eso lograr esta preciosa, alegre y colorida película políticamente correcta, ambientada en la Nueva Orleans de los años 20, con esos números musicales de las películas de Disney de siempre, cuidadísimos y espectaculares, una “princesa” moderna y trabajadora que quiere labrarse un propio futuro (aunque acabe enamorándose del ganapán de turno), unos personajes secundarios bien perfilados y un villano de antología. El brillante Facilier que recuerda al Jafar de Aladdin y que en español tiene el lujo de hablar por boca de Javier Gurruchaga.
Ante una película tan bien hecha, divertida, bonita y apta para niños de cualquier edad, sólo nos queda desear ¡larga vida al pincel!
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